Chihuahua, Chih.- Roberto Asiel Valencia Molina, estudiante de séptimo semestre de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), mantiene un promedio académico de 9.20 mientras enfrenta los desafíos de movilidad asociados con la parálisis cerebral, apoyado por un servicio de transporte adaptado que le permite asistir diariamente a sus clases.
Cada mañana, a las 6:30, Roberto Asiel Valencia Molina está listo para comenzar una nueva jornada universitaria. Desde su hogar en San Guillermo espera el transporte adaptado de la Universidad Autónoma de Chihuahua, un servicio que le permite trasladarse a sus clases y continuar con un proyecto de vida que ha construido con esfuerzo, disciplina y el apoyo incondicional de su madre.
Roberto tiene parálisis cerebral, una condición que forma parte de su vida, pero que no define sus capacidades ni sus aspiraciones. Actualmente cursa el séptimo semestre de la Licenciatura en Administración Estratégica de la Información en la Facultad de Filosofía y Letras, donde mantiene un destacado promedio general de 9.20, resultado de su compromiso académico y del acompañamiento de sus docentes.
Su rutina comienza cuando el vehículo universitario llega hasta su domicilio. El conductor desciende la rampa, lo apoya para ingresar, asegura su silla de ruedas y emprende el recorrido. Durante el trayecto se incorporan otros dos estudiantes, uno de la Facultad de Odontología y Michelle, alumna de Lengua Inglesa de la misma Facultad de Filosofía y Letras.
Al finalizar sus clases, el transporte regresa por Roberto para llevarlo nuevamente a casa. Este servicio representa mucho más que un medio de traslado: es una oportunidad para ejercer su derecho a la educación, desarrollar su independencia y participar plenamente en la vida universitaria.
“Son súper atentos”, expresa al referirse al personal encargado de su traslado, cuya disposición y trato humano le brindan confianza y seguridad durante sus recorridos.
Para Roberto, contar con este respaldo institucional ha sido determinante. Su madre trabaja durante las mañanas, por lo que trasladarlo diariamente resultaría complicado. Sin el transporte adaptado de la UACH, habría tenido que solicitar apoyo a otras instituciones o considerar la posibilidad de estudiar una licenciatura en línea.
Roberto reconoce que los mayores obstáculos no siempre son físicos. Aunque considera que la Facultad ofrece condiciones favorables de movilidad, solo con algunas rampas cuya inclinación es una prueba de fuerza, señala que uno de los desafíos más importantes ha sido enfrentar los prejuicios.
“Creo que lo más difícil para mí son los estereotipos. Los demás creen que no puedo o me subestiman”, comparte.
Más allá de las aulas, Roberto también ha encontrado en el ajedrez un espacio para desarrollar su talento. Practica esta disciplina desde la secundaria, ha participado en campeonatos nacionales y actualmente forma parte del equipo de ajedrez de la Facultad de Filosofía y Letras, donde continúa cultivando su capacidad de análisis, concentración y pensamiento estratégico.
Detrás de cada uno de sus logros también está su madre, quien ha sido su principal soporte y compañera de vida. Juntos han enfrentado dificultades, tomado decisiones y encontrado alternativas para que Roberto continúe avanzando hacia sus metas personales y profesionales.
El transporte adaptado, la disposición del personal universitario y el acompañamiento académico de sus profesores son parte de las condiciones que han permitido a Roberto construir una trayectoria de aprovechamiento y participación estudiantil.
Roberto Asiel Valencia Molina no busca que su historia sea vista desde la lástima, sino desde el reconocimiento a su esfuerzo, sus capacidades y sus aspiraciones. Su promedio de 9.20, su pasión por el ajedrez y su determinación para continuar estudiando hablan de un joven de 22 años que tiene mucho que aportar.






