De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), existe una relación directa entre el nivel educativo y el ingreso promedio de las personas que forman parte de la población ocupada. Si bien el nivel profesional agrupa al mayor porcentaje de trabajadores, con un 33.1 %, los ingresos más altos corresponden a quienes han cursado estudios de posgrado.
Los datos indican que las personas con estudios de maestría tienen un ingreso promedio mensual de $26,568, mientras que quienes alcanzan un doctorado perciben en promedio $30,166. Sin embargo, estos grupos representan apenas el 4.3 % del total de personas ocupadas en el país.
El ingreso promedio en el nivel profesional se ubica en $17,499, pero conforme aumenta la escolaridad, también se eleva el salario. Pese a ello, la proporción de personas con estudios avanzados disminuye, lo que sugiere que muy pocos logran combinar altos ingresos con un nivel educativo elevado.
Esta situación plantea un reto para el aprovechamiento del talento altamente calificado, pues el mercado laboral parece no absorber en gran medida a quienes cuentan con formación de posgrado, a pesar de su potencial para generar valor agregado en distintos sectores.






