lunes, octubre 26, 2026
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Lula gana las elecciones de Brasil pero Bolsonaro pide la anulación

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Fue la última elección de su carrera política y logró el triunfo más inesperado, más difícil, quizás más relevante. Y también el más polémico, según su oponente.
Luiz Inacio Lula da Silva consiguió este domingo, a punto de cumplir 81 años, la victoria en las elecciones de Brasil con una histórica remontada ante Flavio Bolsonaro, que, sin embargo, pidió la anulación de los comicios sin reconocer la derrota.
“Elección matemáticamente definida”, expresó el Tribunal Superior Electoral (TSE) tras un escrutinio del balotaje que le dio al veterano político de izquierda el 51,7% de los apoyos por el 48,2% de Bolsonaro, senador derechista, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y lider de la votación en la primera vuelta.
A la espera de los recursos judiciales que presentó Bolsonaro, Lula parece revalidar la presidencia y tendrá un cuarto mandato al frente del país más grande de América Latina. Lo hará con un triunfo histórico, ya que nunca en Brasil el segundo candidato en primera vuelta había logrado imponerse durante el balotaje.
Además, su victoria frena el giro a la derecha que se estaba dando en América Latina con el respaldo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que había manifestado también su apoyo a Bolsonaro y que en los meses previos se enfrentó con Lula.

El presidente agradeció a la juventud brasileña “que salió a las calles a defender la democracia” y denunció a las plataformas digitales, que, dijo, favorecieron a su contrincante.
“Esta es una derrota de la mentira y el negacionismo”, dijo Lula, que agregó que Brasil no es “el patio trasero de nadie” en referencia a Estados Unidos y a la “injerencia externa” a la influencia que Trump, que apoyó a Bolsonaro.
“Por segunda vez Lula salvó la democracia brasileña”, dijo, por su parte, el vicepresidente Geraldo Alckmin.

“Una vez más quiero decir que una vez ganadas las elecciones, ya no tenemos adversarios, gobernaré para los 215 millones de brasileños”, afirmó Lula con un tono más conciliador.
“Fui escogido por dios”, agregó, visiblemente ronco.
Su rival, Bolsonaro, no lo felicitó y anunció que apelará los resultados.
“Es imposible reconocer el resultado de las elecciones”, dijo el senador, que denunció la extensión del horario de votación.
El magistrado del Supremo Tribunal Federal Cristiano Zanin ordenó que se ampliara en dos horas el horario en todo el país, accediendo a una solicitud de la campaña de Lula.
La campaña de Lula denunció que las autoridades de varias ciudades estaban restringiendo el acceso de los votantes al transporte público.
Bolsonaro calificó la decisión de Zanin como “inaceptable”, pero él también solicitó tiempo adicional en tres estados, alegando el mal tiempo; Lula pidió que ampliaran el horario de votación en nueve estados.
Muchos brasileños dependen del transporte público para votar en las ciudades en las que están empadronados, pero en las que quizá no residan. Los seguidores de Lula suelen depender en mayor medida del transporte público en estas ciudades.
“Nadie debería renunciar a votar porque algún empresario sin escrúpulos o algún alcalde corrupto y deshonesto haya intentado impedírselo”, dijo durante la jornada Lula.
Kassio Nunes Marques, presidente del tribunal superior electoral, afirmó que no hubo ninguna alteración del resultado con la prórroga del plazo de votación.

La contienda electoral estuvo marcada por escándalos de corrupción, incertidumbre económica y acusaciones de injerencia estadounidense en favor de Bolsonaro, algo que Estados Unidos negó.
También se vio influenciada por las repercusiones de la condena de Jair Bolsonaro en 2025 por planear un golpe de Estado en 2022, ante la promesa de Flavio de liberar a su padre si resulta elegido.
Lula presentó la cercanía del gobierno de Trump con el clan Bolsonaro como parte de un intento de influir en las elecciones, al tiempo que calificó como una intimidación los aranceles y otras medidas punitivas tomadas por Trump.
En materia económica, a pesar de la disminución de la desigualdad y el desempleo, Lula tuvo dificultades para ganarse a un electorado que lidia con el alto costo de la vida y las elevadas deudas familiares.

Bolsonaro intentó sacar provecho de la preocupación por el costo de la vida y también prometió mano dura para combatir la delincuencia, comprometiéndose a construir cárceles de máxima seguridad y a aplicar la castración química para los delitos sexuales graves.
Los precedentes históricos favorecían a Bolsonaro, ya que ningún candidato había ganado la presidencia tras quedar segundo en la primera vuelta de las elecciones.
Bolsonaro había obtenido el 47% de los votos en la primera vuelta, por el 45% de Lula.
Pero Lula logró algo histórico, un triunfo que, dice, será el último de una larga carrera política.
El éxito de Bolsonaro en la primera vuelta se vio reflejado en las victorias en el Congreso de su Partido Liberal y de otros políticos de derecha, lo que dificultará la la gobernabilidad para Lula.
Y además, Bolsonaro, al impugnar los resultados, demostró la noche del domingo la férrea oposición que espera realizar.