Investigadores de la Facultad de Ciencias Agrícolas y Forestales (FCAyF) de la Universidad Autónoma de Chihuahua desarrollan un proyecto enfocado en el aprovechamiento de la mosca soldado negra (Hermetia illucens) como una alternativa sostenible para la revalorización de residuos orgánicos, con el propósito de generar soluciones ambientalmente responsables y con valor agregado.
El proyecto surge ante el incremento en la generación de residuos orgánicos derivados de actividades cotidianas y agropecuarias, como cáscaras de frutas, restos de alimentos, verduras en descomposición y estiércoles, lo que ha convertido su manejo en un reto de interés global. De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), cada año se desperdicia cerca de un tercio de los alimentos producidos para consumo humano, además de millones de toneladas de residuos agrícolas, explicó el doctor César Guigón López.
La iniciativa también fortalece la formación académica de estudiantes de la Licenciatura en Ingeniería Fitotecnista, quienes participan de manera directa en procesos de investigación aplicada que se desarrollan en el Laboratorio de Organismos Benéficos de la FCAyF, bajo la coordinación del maestro en ciencias Jorge Enrique Ramírez Chacón y el doctor César Guigón López, en colaboración con la doctora Nubia Orduño Cruz.
Las investigaciones se centran en la adaptación de la mosca soldado negra a las condiciones regionales, el análisis de su ciclo biológico, el diseño de dietas a partir de residuos orgánicos locales, el manejo de dosis y la evaluación de la calidad de la biomasa generada, así como su impacto en la producción de carne. Con ello, se busca generar conocimiento científico que responda a problemáticas ambientales y productivas actuales.
Este tipo de tratamiento biológico permite transformar los desechos en productos con valor agregado, como bioenergéticos, abonos agrícolas o biomasa útil para distintos sectores productivos. En particular, la mosca soldado negra destaca por la capacidad de sus larvas para consumir casi cualquier tipo de materia orgánica, reduciendo hasta 74 por ciento de los residuos vegetales y más de 60 por ciento de estiércoles en peso húmedo.
Además, este insecto no transmite patógenos y posee propiedades antimicrobianas naturales. Su biomasa, rica en proteínas y grasas, puede emplearse como suplemento alimenticio para peces, aves, porcinos y bovinos, así como en la producción de biodiésel y la extracción de quitina, un compuesto con amplias aplicaciones en los ámbitos biotecnológico, farmacéutico, alimentario y ambiental.







