Austin. Los ganadores de lo que muchos –incluyendo al presidente y el liderazgo demócrata y defensores de derechos civiles y electorales– califican como la elección intermedia más importante en décadas se empezarán a revelar la noche del martes, pero con maniobras para poner en duda y/o interferir en el proceso por el gobierno de Donald Trump y sus aliados, los resultados finales que determinarán cuál partido controlará el Congreso podrían demorarse hasta el miércoles o jueves, alertaron observadores electorales.
Por su lado, los demócratas intentaban disminuir el optimismo generado por las encuestas más recientes, tanto en Texas como a escala nacional, que indican una alta probabilidad de recuperar la mayoría en la Cámara baja y posibilidades de obtener una mayoría en el Senado –algo que sólo hace pocas semanas no se consideraba posible–, ya que cantar victoria anticipada podría reducir el nivel de participación de sus bases ante las urnas.
Analistas también señalan que, si las cosas proceden de la manera esperada, esta elección podría marcar el ingreso de una nueva generación de progresistas –algunos de los cuales se identificaron como socialistas– al Congreso y otros puestos, donde presionarán para incrementar impuestos a los ricos, ampliar los programas de bienestar social, impulsar protecciones a migrantes e intentar que se frenen las redadas crueles de fuerzas federales que han definido el gobierno de Donald Trump, y así cambiar la dinámica política nacional.
El propio presidente, en comentarios en Washington con el monumento a Lincoln de fondo este lunes, declaró que ésta es “la elección intermedia más importante de nuestras vidas”, y una vez más, reprochó que el “Partido Demócrata ha nominado al elenco más extremo y peligroso de candidatos en la historia estadunidense”. Pero aunque proclamó que los republicanos serían los grandes triunfadores, sufrió otra derrota en su intento de manipular la elección, cuando la Suprema Corte rechazó su demanda de suspender el conteo de unos 20 mil votos en California por sospechas no comprobadas de que podrían haber sido emitidos por votantes que no tenían derecho a participar.
Preocupa la posibilidad de actos violentos
No obstante, no han cesado las preocupaciones de que las constantes acusaciones de Trump contra la integridad de la elección, incluyendo fraude extenso y amenazas de desplegar a agentes de inmigración a casillas, están creando un clima electoral peligroso. Autoridades locales y estatales han expresado alarma por maniobras como la oferta del mandatario de una recompensa de un millón de dólares a quienes brinden información que lleve a una condena penal por fraude electoral, lo cual podría llevar a actos violentos por el vigilantismo este martes.
“No inviten al público a un sistema básicamente tipo vigilante donde vamos a decirles ‘hey, puedes ganarte un millón de dólares por venir a acusar a alguien de fraude’”, comentó el sheriff Chris Nanos, del condado Pima, en Arizona, a The New York Times. En varios estados, las autoridades de seguridad pública se están preparando para potenciales actos de violencia en casillas, desde Connecticut hasta Utah y más.
A lo largo de la jornada electoral, iglesias, sindicatos y organizaciones de derechos y libertades civiles se han preparado para reportar –y denunciar– esfuerzos por obstaculizar el acceso a las urnas, intimidar a votantes al colocar agentes de inmigración cerca de casillas o intentos del gobierno federal de confiscar votos ya depositados o frenar los conteos. Miles de abogados, jueces jubilados y ex funcionarios del Departamento de Justicia ya han elaborado documentos para solicitar a tribunales bloquear intentos del gobierno federal de poner en tela de juicio resultados con el propósito de generar confusión sobre el proceso para aquellos que aún no han emitido sus votos.Primeras llamadas
Las casillas cierran a las 19 horas (18 horas en la Ciudad de México) en muchos estados de la costa este, y para las 19 horas de México se podrían conocer los primeros resultados legislativos en Tampa, Florida, que estarían entre los primeros indicadores sobre una “ola azul”, color del Partido Demócrata.
Expertos electorales también se fijarán en particular en los resultado de la contienda para Senador en Carolina del Sur, entre la hermana del difunto senador republicano Lindsey Graham contra la demócrata Annie Andrews, en un estado que ganó Trump por más de 18 puntos en 2024. “Si la senadora Darline Graham pierde contra Annie Andrews… los republicanos del Senado podrán decirle adiós a su mayoría”, afirma el medio de asuntos políticos Axios.
Otro indicador inicial de una ola demócrata podría darse en la contienda de la Cámara baja en Virginia Beach, cuya curul está ocupada por un republicano. Si para las 20 horas de la CDMX la demócrata Elaine Luria ha recuperado esa curul, los demócratas a escala nacional estarán empezando a festejar lo que podría ser una noche muy larga para el partido de Trump.
Los demócratas necesitan un incremento neto de cuatro curules en la Cámara de Diputados, y ese mismo aumento en el Senado para reconquistar el control del Congreso. Por ahora, los republicanos gozan de una mayoría de 218 contra 214 en la Cámara baja y de 53 contra 47 en el Senado.
En víspera de la elección, las proyecciones indican que los demócratas lograrán su objetivo en la Cámara baja, y tal vez por mucho; el influyente medio Cook Political Report sugirió que los demócratas podrían lograr hasta 240 curules, una mayoría de la que no han gozado en décadas.
Sin embargo, en torno al Senado, un resultado favorable para los demócratas está más en duda.
Carolina del Norte y Georgia son claves
El control del Senado será determinado por los resultados en unos cuantos estados con contiendas reñidas: Carolina del Norte, Georgia, Florida, Maine, Michigan, Ohio, Texas, Iowa, Kansas y Alaska. Por ahora, encuestadores califican las contiendas en las dos primeras como las más favorables para demócratas y cuyos resultados podrían conocerse a partir de las 20 o 21 horas. Si la candidata demócrata Angie Nixon tiene resultados muy positivos en Florida, aun si no gana al final en ese estado considerado bastión republicano, sería una indicación de una ola no sólo azul, sino progresista, ya que ella es una ex organizadora sindical y comunitaria y gran defensora del pueblo palestino.
Las casillas en Maine, Michigan y Ohio cierran a las 19 horas, pero se esperan márgenes muy cerrados y, si es así, un conteo final podría tardar días. Pero si los demócratas ganan por márgenes amplios, sería otra indicación más de la ola azul.
El estado de Texas suele contar rápidamente sus resultados y un triunfo claro del candidato demócrata James Talarico ofrecerá otra indicación más de una posible gran noche para los opositores a Trump.
Pocos esperan que los resultados en Iowa, Kansas o Alaska se conozcan esta noche y podrían darse más tarde esta semana, y se supone que esos serán los que determinarán al final quién logra controlar el Senado.






