Para Luis Rentería, aficionado e instructor certificado en rapel, esta disciplina no solo es un deporte extremo, sino también una herramienta para el crecimiento personal y la reducción del estrés cotidiano.
“El rapel es el descenso por medio de una cuerda en una pared vertical, aunque en ocasiones se realiza en caída libre cuando no hay superficie de apoyo”, explicó Rentería, quien comparte esta práctica con jóvenes scouts a través de clínicas y capacitaciones.
El equipo básico para la actividad incluye cuerdas estáticas y dinámicas, arneses de fábrica y bandas para improvisar arneses. Sin embargo, lo más importante, subrayó, es la seguridad: “Es un deporte de riesgo, pero la normatividad y la técnica buscan eliminar al máximo los riesgos humanos”.
Además del aspecto físico, el rapel también aporta beneficios psicológicos. Según Rentería, permite enfrentar miedos como el de las alturas y transformarlos en una oportunidad de crecimiento: “El miedo es natural, pero trabajando con él logramos que disminuya y la persona pueda avanzar”.
El instructor destacó que en Chihuahua existen múltiples espacios para la práctica del rapel, desde muros de entrenamiento hasta cerros donde los participantes pueden elegir descensos de distintas longitudes, siempre bajo supervisión.
En lo personal, afirmó que el rapel le brinda una sensación de tranquilidad que se prolonga hasta diez días después de cada práctica: “La adrenalina y el momento hacen que olvides el estrés de la vida cotidiana”.
Finalmente, invitó a quienes deseen iniciarse en este deporte a acercarse a personas capacitadas, recordando que la seguridad es la clave para disfrutar plenamente de esta actividad.
Rentería comparte parte de sus experiencias y pasiones, como el rapel y las motocicletas, a través de su perfil en Facebook: Luis Rentería.







