Cruz llenó la X
Funcionarios panistas molestos
La violencia no cede
La Plaza de la Mexicanidad volvió a ser termómetro político. Ayer, en Ciudad Juárez, se concentraron más de 45 mil asistentes para ver la transmisión del mensaje de la presidenta Claudia Sheinbaum, en el marco del segundo aniversario de su triunfo.
Juárez fue elegida como sede estatal para esta proyección masiva, una de las 31 plazas del país donde se replicó el informe presidencial. Pero más allá del mensaje nacional, la lectura local fue inevitable: ¿quién movió más gente?
Los cálculos internos apuntan a que alrededor de 30 mil asistentes habrían llegado por la estructura de Cruz Pérez Cuéllar; unos 10 mil por la de Ariadna Montiel, y cerca de 5 mil por la de Andrea Chávez.
Con esos números, no hay mucho que interpretar: Cruz se llevó el aplausómetro, y de calle.
El evento no sólo sirvió para medir músculo morenista, sino para dejar claro que en Juárez el alcalde sigue jugando fuerte. La Plaza de la X no fue únicamente escenario de respaldo presidencial; también fue pasarela de poder, medición de estructuras y mensaje adelantado rumbo a lo que viene.
Porque en política, llenar plazas nunca es casualidad. Y menos cuando todos están contando cabezas.
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Del otro lado, el evento #YoConMaru también dejó bastante tela de dónde cortar. Servidores públicos del Estado, del Municipio de Chihuahua y de otros ayuntamientos gobernados por el PAN fueron parte importante del acto organizado por la cúpula del poder azul.
La postal fue evidente: funcionarios, empleados y operadores llegando, saludando, tomándose selfies y dejando constancia de asistencia. Más de uno, según se escuchaba entre los propios asistentes, soltaba la frase: “entremos para tomarnos la foto”.
Y ahí está el punto delicado. Porque una cosa es apoyar políticamente por convicción, y otra muy distinta es acudir por instrucción, presión o miedo a perder la chamba.
Los rumores —y no tan rumores— apuntan a que varios servidores públicos recibieron la indicación de asistir. El mensaje habría sido claro: quien no se tomara la foto, no tenía asistencia. Y quien no asistiera, mejor que fuera revisando su futuro laboral.
Si eso ocurrió, el problema no es menor. Se trata de la vieja política vestida con camiseta nueva: usar nóminas públicas para inflar eventos políticos. La crítica que tantas veces se lanza contra Morena también aplica para el PAN cuando reproduce las mismas prácticas.
Porque el acarreo no cambia de nombre por cambiar de color.
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Mientras las estructuras partidistas miden fuerza en plazas y eventos, la violencia sigue marcando la agenda real del estado.
La Sierra continúa como el foco rojo de Chihuahua. Ahora, en Carichí, se reportó el levantamiento de un hombre y una mujer, dos casos más que se suman a la dolorosa cifra de personas no localizadas en la entidad.
De acuerdo con los datos oficiales referidos, Chihuahua acumula 4 mil 285 personas aún sin ser localizadas. Sólo en Carichí se reportan 11 hombres y una mujer desaparecidos, a los que ahora se sumarían estas dos nuevas víctimas.
Esa es la otra cara del poder: mientras unos cuentan asistentes, muchas familias cuentan días, horas y silencios.
La entidad más grande del país sigue atrapada entre discursos de control y territorios donde la autoridad estatal llega tarde, está débil o simplemente no atiende eventos. La Sierra no necesita discursos triunfalistas; necesita presencia, investigación, seguridad y resultados.
Así las cosas en Chihuahua.






