lunes, octubre 5, 2026
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“El pensamiento no se jubila”: adultos mayores vuelven a filosofar en la UACH

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La Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua ha demostrado que el paso del tiempo no es un límite para la curiosidad intelectual. A través del curso sabatino “Filosofía para Adultos Mayores”, personas de más de 60 años se han reencontrado con las grandes preguntas, el diálogo intergeneracional y el valor de pensar en comunidad.

A sus 78 años, el MVZ Fco. Javier Prado Alfaro, profesor jubilado de la UACH, decidió integrarse al taller como una forma de reactivar su pensamiento crítico. “Reencontrarme con la filosofía fue ver con nuevos ojos lo que creía ya comprendido”, comparte. Aunque su participación verbal fue limitada, su experiencia fue profundamente introspectiva: redactó un breve documento con su postura filosófica que aún conserva con aprecio. “No fui de hablar mucho, pero sí de pensar y escribir. Esa hoja queda atesorada”, dice con serenidad. Para él, el taller no solo revitalizó su rutina sabatina, sino también su manera de mirar el mundo: “Siempre hay más por aprender, incluso —o especialmente— en esta etapa de la vida”.

Por su parte, el Dr. Roberto Contreras, médico especialista y docente universitario, asegura que el curso superó todas sus expectativas. A sus 75 años, encontró en el aula no solo un espacio de aprendizaje, sino un auténtico puente entre generaciones. “Nosotros éramos la generación de los abuelos; ellos, la de los nietos. Pero la sinergia fue poderosa. Compartimos certezas, dudas, experiencias. Fue transformador”, explica. Destaca además el rol de los jóvenes facilitadores del curso: “No llegaron con estructuras rígidas, sino con motivación de iniciar la conversación. Eso es admirable”.

Desde otra perspectiva, la asidua lectora Cecilia Bolado Torres, de 67 años, encontró en el taller una chispa inesperada que transformó su vida cotidiana. Llegó con dudas, temiendo lecturas pesadas, pero halló un espacio de reflexión compartida. “No vamos a discutir para tener la razón, vamos a escucharnos, a repensar. Es como mirarnos en un espejo cuando alguien dice algo que confronta lo que tú creías”. La experiencia incluso transformó sus conversaciones familiares: “Subimos la conversación a otro nivel. No sé qué semilla se sembró ahí, pero estoy segura de que alguna va a germinar”.

El curso, coordinado por el Dr. Alan Rentería y el Dr. Juan Pablo Martínez, ha generado un impacto positivo al reunir la juventud universitaria con la vasta experiencia de vida de los participantes. Entre todos han demostrado que la filosofía no pertenece solo a las aulas ni a los libros académicos, sino que puede habitar en la vida diaria, en las conversaciones del desayuno, en las preguntas de siempre y en las nuevas formas de construir comunidad.

“Pensar también es amar”, concluye Cecilia.

“Volver a hacer preguntas, es volver a vivir”, dice el Dr. Contreras.

“El pensamiento no se jubila”, confirma el Dr. Prado.

La Facultad de Filosofía y Letras refrenda su compromiso con la educación continua, el pensamiento crítico y la inclusión generacional. Cursos como este confirman que nunca es tarde para aprender… y mucho menos para filosofar.